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Dr. Vetter | Cómo sostener la salud mental en tiempos adversos

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Dr. Vetter | Cómo sostener la salud mental en tiempos adversos

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En diálogo con Multimedios Génesis, el psicólogo Gerardo Vetter reflexionó sobre cómo sostener el equilibrio emocional en contextos difíciles, atravesados por incertidumbre, sobreinformación y exigencias constantes.

“Hay que estar atentos”, señaló como primera clave.

Explicó que no todas las personas reaccionan igual frente a la adversidad: algunas “absorben todo como esponjas”, mientras que otras logran que lo negativo les resbale “como el agua en las plumas de un pato”. Esa diferencia, indicó, tiene que ver con rasgos personales, pero también con hábitos que se construyen.

Así advirtió que existe una tendencia, cada vez más frecuente, a engancharse con lo negativo: consumir noticias alarmantes de manera compulsiva, reproducir rumores o centrar las conversaciones en lo peor que sucede.

“En cierto punto, eso puede volverse patológico”, sostuvo.

Por eso, comparó el cuidado emocional con la alimentación: así como no todo lo que ingerimos es saludable para el cuerpo, tampoco todo lo que escuchamos o repetimos nutre la mente:

“Hay conversación chatarra. Y así como cuidamos lo que ponemos en la boca, también tenemos que cuidar lo que ponemos en la mente y en el corazón”.

En este punto, Vetter explicó que ser realista no significa quedar atrapado en la queja permanente. Frente a una realidad adversa, planteó que existen distintas respuestas posibles: lamentarse, aislarse o buscar, en conjunto, alternativas creativas para atravesar la dificultad.

“La salud mental no es un tema menor. Es algo dinámico, potente, que impacta en la vida cotidiana, en el trabajo y en la pareja”, subrayó.


Redes sociales, exceso de positividad y frustración

Consultado sobre el fenómeno de las redes sociales y el llamado “exceso de positividad”, Vetter reconoció que se trata de un mundo fascinante que aporta información y conocimiento, pero que también puede volverse adictivo.

“El rostro y la voz humana no tienen reemplazo. Ninguna pantalla puede sustituir la mirada y el encuentro”, afirmó.

En ese sentido, alertó sobre el riesgo de reemplazar vínculos reales por interacciones virtuales, y también sobre el mandato constante de “poner voluntad” para superar cualquier malestar.

“Hay personas que se frustran porque sienten que hacen todo lo posible para estar bien, pero el problema les sigue pesando”, explicó.

Ante eso, fue claro: no se trata de negar la dificultad ni de convertir el sufrimiento en una identidad, sino de darle entidad a lo que está pasando. Escuchar, comprender y, si es necesario, recurrir a la psicoterapia.

“La amistad es importante, pero no reemplaza la terapia. Y la terapia tampoco reemplaza la amistad. Cada espacio cumple una función distinta”, remarcó.

También advirtió sobre la automedicación y la costumbre de minimizar los síntomas emocionales con frases como “ya me va a pasar” o “voy a tomar lo mismo que le hizo bien a otra persona”.

“Empastillarse sin orientación profesional es un problema serio”, sostuvo.

Más apertura para hablar de lo que pasa

Vetter recordó que cuando comenzó a ejercer en Eldorado, en 1975, prácticamente no se hablaba de emociones ni de conflictos de pareja. Hoy, en cambio, destacó como un avance que hombres y mujeres se animen a decir “estoy triste”, “estoy nervioso” o “no sé qué me está pasando”.

Esa apertura, aseguró, mejora la calidad de vida.

“Muchas veces la terapia no es solo por una patología, sino para entenderse mejor, crecer, enriquecer los vínculos”, explicó.

La introspección —mirarse hacia adentro— es, según definió, una práctica necesaria en tiempos donde el ritmo cotidiano empuja a mirar siempre hacia afuera.

“¿Por qué me cuesta dormir? ¿Por qué se repiten ciertos conflictos? ¿Por qué nos decimos cosas hirientes cada vez que hablamos?”, enumeró como preguntas posibles.

El amor después de 30 años: cuando el vino madura

Uno de los tramos más profundos de la charla giró en torno a las parejas de larga data. Muchas veces, explicó, los años compartidos estuvieron organizados alrededor de la crianza y las responsabilidades.

“Funcionaron como una sociedad para sacar adelante a los hijos. Pero el amor se cultiva, se dialoga, es encuentro”, afirmó.

Cuando los hijos se van, puede aparecer una sensación de extrañeza.

“Se miran y dicen: ‘¿Y vos quién sos?’”.

En esa etapa cambian muchas cosas: la sexualidad, el modo de estar juntos, la dinámica cotidiana. Llega la jubilación, se modifica la inserción laboral y también aparecen transformaciones físicas inevitables.

“Ya no se escucha igual, a veces se necesita otra lente. No se está como 30 años atrás. Y la mujer tampoco es la de los 18: pasó la menopausia, siente que el atractivo cambió”, describió con naturalidad.

Sin embargo, lejos de plantearlo como un deterioro, invitó a mirar la otra cara.

“Hay muchos cambios, pero también traen cosas muy interesantes”.

Para ilustrarlo, utilizó una metáfora sencilla:

“El vino, cuando es muy nuevo, no siempre es el más rico. Hay vinos que, con los años, cuando fueron bien cuidados, ganan profundidad”.

En esa línea, señaló que en la madurez muchas cosas funcionan de manera diferente, y algunas incluso mejor que antes. Tal vez no con la misma intensidad o cantidad, pero sí con mayor calidad.

“Hay cuestiones que mejoran cuando están bien hechas. Se miden más en valor cualitativo que en cantidad”, concluyó.

Escucha la entrevista completa:

 Red de Medios Misiones | Multimedios Génesis Eldorado

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