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El Niño llega más rápido de lo esperado y aumentan las probabilidades de que sea históricamente fuerte

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El Niño llega más rápido de lo esperado y aumentan las probabilidades de que sea históricamente fuerte

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Un reciente informe del Centro de Predicción Climática de la NOAA encendió las alarmas globales al confirmar que el fenómeno de El Niño está emergiendo en el océano Pacífico a una velocidad superior a la esperada. Los científicos advierten que existen altas probabilidades de que este ciclo evolucione hacia un inusual “Súper El Niño” para el otoño o invierno del hemisferio norte, con una intensidad que podría situarlo entre los más fuertes de los registros históricos. Este calentamiento anómalo de las aguas ecuatoriales no solo alterará los patrones de lluvia y sequía en diversos continentes, sino que también amenaza con elevar las temperaturas globales a niveles récord entre 2026 y 2027.

 

La actualización mensual de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) indica que hay una probabilidad de 2 de cada 3 de que la intensidad máxima de este El Niño sea fuerte o muy fuerte. Aunque actualmente la temperatura media del agua está justo por debajo del umbral de 0,5 °C, se espera que lo supere el próximo mes. Este es un cambio drástico respecto al pronóstico anterior, que preveía condiciones neutrales hasta junio. De hecho, la probabilidad de que el fenómeno persista hasta el invierno ha subido al 96%, lo que los expertos consideran prácticamente una certeza.

Para que se categorice como un “Súper El Niño”, las temperaturas del agua deben situarse más de 2 °C por encima del promedio. Actualmente, la confianza en este fortalecimiento radica en un vasto reservorio de agua cálida acumulada en las profundidades del Pacífico ecuatorial que pronto ascenderá a la superficie. Según Michelle L’Heureux, científica del CPC, la intensidad final dependerá de qué tan rápido se sincronicen los vientos ecuatoriales con el calentamiento del océano este verano. Algunos modelos sugieren que este evento podría superar al récord de 2015-2016, sumándose a otros años históricos como 1997-1998, 1982-1983 y 1972-1973.

Impactos climáticos globales previstos Un fenómeno de esta magnitud reescribirá el comportamiento del clima hasta principios del próximo año:

  • Temporada de huracanes: Se espera que El Niño frene la formación de tormentas en el Caribe y el Atlántico, pero aumente la actividad en el Pacífico central y oriental, amenazando potencialmente a Hawái y el suroeste de EE. UU.
  • Temperaturas récord: La NOAA ya considera “muy probable” que 2026 sea uno de los cinco años más cálidos, y El Niño podría empujar a 2026 o 2027 a ser el año más caluroso jamás registrado.
  • Extremos en América: En Norteamérica se anticipa un invierno más cálido en el norte y Alaska, mientras que la franja sur de EE. UU. vería condiciones más frescas y húmedas por una corriente en chorro reforzada.
  • Sequías e inundaciones: Se prevé una reducción de las lluvias monzónicas en India y el sudeste asiático, sequías en el Caribe y el sureste de África (entre diciembre y febrero), e inviernos secos en el este de Asia.

A pesar de la alta probabilidad de formación, los expertos mantienen una «incertidumbre sustancial» sobre la intensidad máxima, recordando que los efectos no siempre son lineales. Por ejemplo, en 2015-2016 el fenómeno provocó una sequía grave en el Caribe, pero no generó el invierno húmedo esperado en el sur de California.

No obstante, con las probabilidades de un Súper El Niño subiendo de 1 en 4 a 1 en 3 en solo un mes, la vigilancia científica se ha intensificado ante lo que podría ser un evento climático de proporciones históricas.

Fuente: CCN 

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